
Me sangran los oidos escuchando al desgraciado del ministro de educación. Qué pena que la gente no se muera de sobredosis de cinismo. (Tomada con instagram)

Me sangran los oidos escuchando al desgraciado del ministro de educación. Qué pena que la gente no se muera de sobredosis de cinismo. (Tomada con instagram)